Aprender un tercer idioma: por qué cuesta menos que el segundo
Si ya hablas español y te defiendes en inglés, tienes un secreto que mucha gente no conoce: aprender un tercer idioma suele ser bastante más fácil que aprender el segundo. No porque el italiano o el francés sean sencillos, sino porque tú ya no eres el mismo estudiante que empezó con el inglés en el colegio. Ya sabes cómo se aprende una lengua, y eso cambia las reglas del juego.
¿Por qué el tercer idioma cuesta menos que el segundo?
Ya conoces el proceso
La primera vez que aprendes un idioma extranjero lo descubres todo a la vez: que hay que memorizar vocabulario, que la gramática no siempre tiene lógica, que vas a pasar semanas sin entender casi nada al oír hablar, que equivocarse forma parte del proceso. Con el tercero, todo eso ya lo sabes. No te asusta la fase de «no entiendo nada» porque sabes que se pasa.
Transferencia: lo que ya sabes se recicla
Los lingüistas llaman transferencia a la forma en que lo que sabes de una lengua te ayuda (o a veces te despista) con otra. Cuantas más lenguas conoces, más puntos de apoyo tienes:
- Vocabulario: muchas palabras que el inglés tomó del francés o del latín (restaurant, menu, possible) te sirven para entender el francés o el italiano.
- Gramática: si ya entendiste el present perfect en inglés, el passé composé francés o el passato prossimo italiano no te pillarán desprevenido. Si te costó, repásalo en el present perfect en inglés.
- Sonidos: tu oído ya se ha acostumbrado a fonemas que no existen en español, como las vocales cortas y largas del inglés.
Tienes estrategias propias
Con el segundo idioma aprendiste qué te funciona: si te va mejor escuchar o leer, si las fichas te sirven, a qué hora rindes. Con el tercero no pierdes tiempo probando: vas directo a lo que te sirve.
Más conciencia lingüística
Cuando ya has comparado dos sistemas, empiezas a ver patrones: cómo cambian las palabras de una lengua a otra, qué estructuras se repiten, dónde suelen estar las trampas. Esa capacidad de observar el idioma desde fuera hace que cada lengua nueva cueste un poco menos.
Qué tercer idioma aprender si hablas español e inglés
Depende de lo que busques, pero estas son las combinaciones más interesantes:
Español + inglés + italiano
Probablemente el camino más agradable. El italiano comparte con el español una enorme parte del vocabulario y la gramática, y su pronunciación es muy accesible. En pocas semanas entenderás muchísimo. Cuidado con los falsos amigos (burro es mantequilla y salire es subir).
Español + inglés + portugués
Lo lees casi desde el primer día. La dificultad está en la pronunciación, con sus vocales nasales y sus sonidos cerrados, y en no caer en el «portuñol». Parlumi enseña portugués de Brasil, que para muchos hispanohablantes es el más fácil de entender al principio.
Español + inglés + francés
Aquí el inglés te ayuda tanto como el español: buena parte del vocabulario culto inglés viene del francés. La ortografía y la pronunciación son el gran reto, pero la gramática te resultará familiar. Ojo también con sus trampas: las repasamos en falsos amigos entre el francés y el español.
Español + inglés + alemán o neerlandés
Si buscas un reto o te planteas trabajar en el centro o el norte de Europa, el inglés es tu puente: comparte con el alemán y el neerlandés raíces germánicas y muchas palabras básicas (house, Haus, huis). Cuesta más que una lengua románica, pero mucho menos de lo que cuesta empezar desde cero.
Las trampas del tercer idioma
No todo son ventajas:
- Interferencias: al principio, el idioma que más usas se cuela. Es habitual decir una palabra en inglés en medio de una frase en italiano. No es grave y desaparece con la práctica.
- El exceso de confianza: con lenguas tan cercanas al español, es fácil quedarse en un nivel de «me entienden» sin pulir la gramática.
- Olvidar el segundo: si dejas el inglés del todo, se resiente. Un poco de mantenimiento semanal basta.
Estrategias para aprender un tercer idioma
- Compara a propósito. Cuando aprendas una estructura nueva, pregúntate cómo se dice en español y en inglés. Las diferencias se recuerdan mejor.
- Separa los momentos. Asocia cada idioma a una rutina distinta para que no se mezclen: inglés en el trabajo, italiano por la mañana con el café.
- Aprovecha las raíces comunes, pero confirma: una palabra que parece igual puede significar otra cosa.
- Ve a tu ritmo, pero con constancia. Con poco tiempo diario es suficiente para avanzar.
- Usa explicaciones en español: es la lengua más cercana a las románicas y te ahorra muchas vueltas.
Un idioma más, una puerta más
Cada idioma que aprendes hace más fácil el siguiente. Lo que hoy te parece una montaña, el tercer o cuarto idioma, puede acabar siendo una cuesta suave. Elige el que te haga ilusión y empieza: tu experiencia con el inglés va a jugar a tu favor.