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Cultura

Palabras intraducibles de Europa y lo que cuentan de cada cultura

Todos los idiomas tienen palabras que se resisten a la traducción. No es que en otras lenguas no exista la idea, sino que nadie le ha puesto un nombre tan preciso. Y cuando una cultura se toma la molestia de nombrar algo, suele ser porque le importa.

Aquí tienes un pequeño viaje por Europa a través de sus palabras intraducibles, empezando por una muy nuestra.

Español: sobremesa

La sobremesa es el tiempo que pasas en la mesa después de comer, charlando, con el café o sin él, sin ninguna prisa por levantarte. En otros idiomas hay que explicarlo con una frase entera.

Dice mucho de cómo entendemos la comida en España: no solo como alimento, sino como excusa para estar juntos. Las comidas de domingo que empiezan a las dos y terminan a las seis son sobremesa pura.

Otra joya del español: estrenar, usar algo por primera vez. «Hoy estreno zapatos» cuesta mucho de decir en inglés con la misma gracia.

Sueco: fika y lagom

La fika es una pausa para tomar café (o té) con algo dulce, normalmente un bollo de canela (kanelbulle), y charlar. Pero es más que un café: es un momento social reconocido, también en el trabajo, donde muchas empresas tienen su fika fija. Se usa como sustantivo y como verbo: Ska vi fika? (¿Hacemos una fika?).

Lagom significa «en su justa medida»: ni mucho ni poco, lo adecuado. Se aplica a todo, desde la cantidad de leche en el café hasta cómo vestir o cuánto trabajar. Muchos lo ven como un reflejo del gusto sueco por el equilibrio y la moderación.

Neerlandés: gezellig y uitwaaien

Gezellig es probablemente la palabra más neerlandesa que existe. Describe un ambiente agradable, acogedor, de buena compañía: una cena con amigos, un bar con luz cálida, una charla que se alarga. «Acogedor» se queda corto, porque gezellig también habla de las personas y de cómo te sientes con ellas. El sustantivo es gezelligheid.

Uitwaaien es salir a pasear con viento, a menudo junto al mar, para despejarte. En un país con tanto viento como los Países Bajos, tiene todo el sentido convertirlo en un placer.

Alemán: Feierabend, Fernweh y Schadenfreude

Feierabend es el momento en que terminas de trabajar y empieza tu tiempo libre, y también ese tiempo en sí. Schönen Feierabend! le deseas a un compañero al salir. La palabra refleja una separación clara entre trabajo y vida personal, muy valorada en Alemania.

Fernweh es lo contrario de la nostalgia por el hogar: las ganas de estar lejos, de viajar a sitios donde aún no has estado.

Schadenfreude es la alegría que sientes por la desgracia ajena. Tan útil que el inglés la adoptó tal cual. En español existe «regodearse», pero no hay un sustantivo tan redondo.

Portugués: saudade y cafuné

Saudade es quizá la palabra intraducible más famosa de Europa. Es una añoranza profunda de algo o alguien que está lejos, que se perdió o que quizá nunca volverá, mezclada a menudo con un punto de dulzura. Está en el corazón del fado portugués y también de muchas canciones brasileñas.

Cafuné, muy usada en Brasil, es el gesto de pasar los dedos con cariño por el pelo de alguien. Que exista una palabra solo para eso dice mucho de una cultura cálida y cercana.

Italiano: dolce far niente y abbiocco

Dolce far niente es «lo dulce de no hacer nada»: el placer de estar ocioso sin sentirte culpable. Una tarde en una terraza mirando a la gente pasar.

Abbiocco es esa somnolencia que te entra después de una comida copiosa. Si alguna vez has comido en casa de una nonna italiana, sabes exactamente de qué se trata. Y si has vivido una sobremesa larga en España, también.

Catalán: seny y rauxa

En catalán hay dos palabras que se suelen presentar juntas para describir el carácter catalán. Seny es el sentido común, la sensatez, el buen juicio. Rauxa es el arrebato, el impulso, la locura momentánea. Se dice que la cultura catalana oscila entre las dos, y ese equilibrio entre cabeza y pasión aparece en su historia, su arte y sus fiestas.

Francés: flâner y dépaysement

Flâner es pasear sin rumbo por la ciudad, por el simple placer de mirar. El flâneur, el paseante observador, es casi una figura literaria parisina.

Dépaysement es la sensación de desorientación, a veces agradable y a veces no, de estar en un lugar muy distinto al tuyo. Es lo que sientes el primer día en un país nuevo, cuando todo, desde los enchufes hasta los horarios, es diferente.

Inglés: serendipity

Serendipity es encontrar algo valioso por casualidad, cuando buscabas otra cosa. El español ha adoptado «serendipia», pero en el día a día se usa poco, mientras que en inglés es bastante común.

Lo que nos enseñan estas palabras

Aprender un idioma no es solo cambiar etiquetas a las cosas. Cada lengua recorta la realidad a su manera y pone nombre a lo que su gente considera importante: la calma en Suecia, la compañía en los Países Bajos, el tiempo libre en Alemania, la añoranza en Portugal o la mesa compartida en España.

Por eso, cuando aprendes un idioma nuevo, también ganas palabras para cosas que ya sentías y no sabías nombrar. En Parlumi puedes aprender sueco, neerlandés, alemán, portugués, italiano, catalán, francés o inglés desde el español. Quizá empieces por la palabra que más te haya gustado de esta lista.

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